Gestiones fúnebres en San Carlos de Bariloche

¿Qué es la muerte repentina?
La muerte repentina se distingue por su carácter imprevisible.

cementerio

La muerte repentina o inesperada de un ser querido se produce cuando la persona fallece imprevistamente por un accidente, desastre natural, ataque al corazón, suicidio o asesinato. En estos casos, los sentimientos de angustia, culpa y enojo suelen ser más intensos que los producidos por la muerte de un familiar luego de una prolongada enfermedad pero ¿por qué? En este tipo de pérdida hay un sentido adicional de pesar. No tuviste tiempo de despedirte, no tuviste esos últimos minutos para brindarle un último abrazo ni para decirle algo que estaba pendiente por lo que suele causar reacciones profundas como, por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático.


En este sentido, las familias y los amigos se ven obligados a enfrentar la pérdida del ser querido de forma instantánea y sin previo aviso generando respuestas intensas como el shock profundo, la culpa por asuntos pendientes, la desesperación, el enojo, la depresión intensa y la desesperanza frente a un mundo que no se muestra seguro. También los síntomas físicos son comunes como, por ejemplo, problemas para dormir, fatiga, cambios en el apetito e incluso afecciones cardíacas.

No olvides que el duelo es un proceso cíclico por lo que todos estos síntomas pueden aparecer y desaparecer a lo largo del tiempo.

paisaje natural en sepia

Las pérdidas repentinas ponen en jaque nuestro sentido de la vida así como nuestro sistema de creencias y valores.

Por lo tanto, el estrés inesperado al que es sometido el doliente es realmente profundo. Aquellos planes, preocupaciones y proyectos que parecían ineludiblemente importantes la semana anterior a esta pérdida, ahora surgen como trivialidades en las que ni siquiera malgastamos un minuto de nuestro tiempo. Inevitablemente los supervivientes se ven obligados a reordenar las prioridades de su vida intentando poco a poco encontrarle un nuevo sentido a su presente.

De este modo, los factores que afectan a la naturaleza de una muerte inesperada son los siguientes:

Evitabilidad

Cuando se trata de una muerte absolutamente evitable como, por ejemplo, un asesinato, los familiares comienzan a entretejer en su mente una multiplicidad de hipótesis que responderían a la pregunta “Qué hubiera sucedido si…”. Sienten una profunda culpa, impotencia y enojo por no haber sido capaces de protegerlo.

Causas naturales
vs. causas humanas


Las pérdidas naturales como, por ejemplo, un infarto suelen dirigir la ira contra el ser querido fallecido porque no cuidó su salud, contra el médico por no haberlo detectado a tiempo o bien contra Dios por la injusticia que ha cometido. En el caso de las pérdidas causadas por el hombre, se trata de acciones hostiles de un individuo particular por lo que el enojo suele centrarse en la persona responsable de ésta muerte.

Inesperabilidad

Si bien la muerte causada por un infarto es inesperable, es posible que los familiares no se sientan absolutamente sorprendidos debido a que, por ejemplo, ya tenía antecedentes cardíacos pero no cuidaba su salud ni tomaba los medicamentos como se lo pedía el médico. En el caso de accidentes o actos violentos en donde no hay ningún tipo de advertencia (ni siquiera la más mínima), el shock del sobreviviente es mucho más profundo.

Sufrimiento

¿Murió luego de una agonía o su muerte fue instantánea? Los dolientes se suelen imaginar cómo han sido los últimos minutos de vida de su ser querido así como los pensamientos que han tenido antes de fallecer. En este caso, los familiares se centran de manera obsesiva en si el fallecido sufrió dolor o si sintió ansiedad antes de morir.



No hay dudas, el doliente sufre un fuerte impacto en la estabilidad de un mundo que creía seguro, ha perdido toda certeza así como toda confianza en un mundo que se ha alterado bruscamente.

En estos casos, los familiares deberán reorganizarse en una amplia variedad de ámbitos ya sea definiendo las responsabilidades dentro de la familia, adaptándose al cambio financiero, resolver negocios no finalizados por la persona fallecida (deudas económicas, asuntos legales relacionados con el trabajo, conflictos jurídicos), etc. ya que, junto con la pérdida primaria del ser querido, los familiares pueden experimentar múltiples pérdidas secundarias (de ingresos, de su condición social, del hogar, etc.) produciendo inclusive tensiones dentro del mismo círculo familiar.
paisaje natural con luz de sol

Además destruye por completo el sentido del orden por lo que es usual experimentar una mayor sensación de vulnerabilidad y ansiedad frente a un mundo que se muestra amenazante para nosotros mismos, nuestra familia y amigos. Nada ni nadie nos asegura que no se produzca otro acto violento que arrebate la vida de un ser amado una vez más.

Este proceso de duelo puede resultar especialmente complejo en los siguientes casos:
Muerte causada por suicidio. Se trata de una pérdida especialmente compleja marcada por la culpa, el enojo y la vergüenza. “¿Cómo no me di cuenta?” “¿Cómo no pude evitarlo?” “¿Por qué me hizo esto?” o “¿Cómo hablar de ello con otras personas?” son tan sólo algunas de las preguntas frecuentes en este tipo de pérdida estigmatizada socialmente.

Muerte causada por un acto violento como, por ejemplo, un asesinato. Por lo tanto, no sólo los familiares se quedarán con la dolorosa sensación de que podría haberse evitado sino que además en estas muertes suele haber un proceso judicial que intermedia teniendo que lidiar con la policía, los investigadores y abogados. Por lo tanto, el duelo puede dificultarse si el asesino de su ser querido no es ser atrapado o queda impune.

Muerte sin el cuerpo. Ya sea porque no se ha hallado el cuerpo del familiar o porque no pueden verlo debido a sus condiciones físicas, la familia puede sentirse incapaz de aceptar esta pérdida e inclusive puede seguir esperando su regreso.


¿Cómo recoger los pedazos y construir una nueva vida significativa?
En este duelo habrá posiblemente muchas preguntas sin contestar. Sin embargo, hay una sola de todas ellas que el doliente podrá responder “¿Cómo recoger los pedazos y construir una nueva vida significativa?”.


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